“el lenguaje permite al hombre concebirse como ser
cultural”
“el hombre está en la intemperie para habitar creando”
“la intencionalidad expresiva del ser constitutiva y
constituyente,
Hace la existencia del hombre”
Tratando
de emerger a la superficie de un charco de lodo, está el hombre en el lenguaje,
sobretodo en la palabra; aquella misma que es como la flecha, después de ser lanzada no se devuelve; y transforma, trasgrede, ata
o libera.
La palabra como elemento del lenguaje es un ámbito difícil de
abordar, traspasar o permear; es la que le da sentido a la vida del hombre, le
da un destino, teje su historia, la crea y le da la posibilidad de ser en su
estar: Expresar. Con estos elementos comienza a hilar su realidad, pero en
primer lugar, es necesario que por medio de la palabra tengo un espacio de
autoconocimiento, que el buceador conozca el inicio del coral, sus
antecedentes; pues su presente no es más que una ilusión, que sólo es en el
pasado que es origen de lo que está en la marcha. Éste inicia con la pregunta ontológica
de su existencia, por la cual intenta comprenderse, aprehenderse de lo que es,
en sí mismo, su realidad, su destino, su sentido. En la palabra el hombre da
respuesta a estas preguntas, permitiéndole al hombre identificar en su entorno;
su destino, su esencia y su estar… expresando, anunciando.
En
este orden de ideas Hugo Mujica en su libro Flecha
en la niebla, muestra al lenguaje como la “dimensión iluminante,
humanizante, hermanante de la capacidad expresiva del hombre; la humanidad
emerge de él. El hombre no tiene ni sabe el leguaje es en él”, siendo así no es
errado pensar que el lenguaje permite la formación del ser humano y de la
humanidad; de ese modo, éste tiene una relación ineludible con la creación de
la historia, de cultura (que cultiva sociedad), con la comunicación ; pues el
hombre después de conocer que es lo que su interior resguardada, siente la
necesidad de trascender, de divulgar, de anunciar y expresar al otro eso que conoció
de sí, que llegó a comprender; al hacerlo usa el lenguaje, sus códigos, las
palabras. Entonces se empiezan a tejer entresijos que encaminan al hombre como
creador de la realidad y divulgador de esta a través del comunicar, del
enunciar, del expresar; acto en el que el egoísmo no tiene cabida; la otredad
es la palabra culmen del comunicar, accionar de la naturaleza humana
humanizante, la fundación de humanidad y cultura gracias al lenguaje, a la
palabra, al estar anunciando: “los
hombres en el accionar de su estar, se extienden, anuncian, testimonian y
proclaman su existencia.”
Finalmente
no se inscribe en el mundo la naturaleza humana humanizante, sino es por el
medio de la palabra, en ella la realidad está habitada y la casa iluminada. El
hombre crea en el nombrar la cosa de la cual tiene necesidad, empieza a crear
realidad; la palabra señala, llama y muestra. Es así como se especifica que la
cultura es el universo de significados, en el cual el sentido se convierte en
espacio, en morada, se deja habitar. Ese sentido es dado por la palabra, que se
expresa en interrogante que por la existencia
inicialmente se hace hombre; el ser pensante que busca respuestas crea
cultura, humanidad, por medio de la palabra.

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