Es
por la palabra que el individuo conoce la sociedad, más profundo es decir que,
por el dialogo el hombre le ha dado sentido a sus ideas articuladas en
palabras; aquellas que piden adquirir una validez, por medio del consenso, de
la interacción social.
Este
dialogo, que es un término social, permite la acción mediática entre individuos
y la interacción de conocimientos tenga en cuenta unos elementos para
poderse llevar a cabo: En primer lugar el respeto. Aunque la palabra sea el
primer manifiesto de razón y saque al hombre de la ignorancia, retomar la razón para articular alguna palabra es esencial, se debe respetar la otredad, no
limitar la palabra de nuestro interlocutor y no imponer la nuestra, esa es la
base del diálogo. Por otro lado está el silencio, que le permite al
individuo estructurar sus pensamientos. Sin la presencia de estos dos factores
es posible que no exista un dialogo, sino una discusión y allí nuestras
palabras no cobran validez ni sentido.
Hay
que retomar a la hora de exponer una idea frente a un grupo de personas
(sociedad) que: la especie humana diariamente está circunscrita en un mundo de
fanerones o fenómenos, a los cuales cada individuo que la conforma, le da una
interpretación personal, de ese modo existe una polifonía, una relatividad, una
subjetividad; de ahí que la verdad sea siempre múltiple. Pero es gracias a la
función dialógica, que el individuo en compañía de su interlocutor, crean un
mundo de mediaciones y de comunicación, donde se transmiten ideas, crean
consensos y no se imponen pensamientos.
La
palabra y la sociedad forman una función recíproca, donde no sólo la sociedad
le da sentido a la palabra; sino que ésta ultima la culturiza y amplía su
realidad, claro está, si la sociedad lo permite. Pues es por medio de la
palabra que el hombre conoce su pasado y su historia; interpreta su presente y
crea un nuevo mundo, un nuevo lenguaje. Si esa sociedad no realiza este proceso
triádico, donde lo más importante es la creación de un nuevo lenguaje y de unos
nuevos códigos, se estanca y no continúa su proceso evolutivo.
Escritores como
William Ospina, han iniciado este proceso triádico basándose en el análisis
evolutivo de Colombia; sus textos, que son una recopilación de investigaciones
narran la historia de una país desde el momento de la conquista, además,
muestra las consecuencias que este momento histórico ocasiono en la sociedad
actual, su estructura económica , política y cultural; pero luego le permite al
lector pensar en una posible solución, en un cambio, en un nuevo mundo; la
palabra nos contextualiza.
En
conclusión, es importante mostrar la necesidad de la interacción de sujetos en
la creación del mundo de la palabra, dado que el dialogo comprende un lenguaje
proxémico y comprensión de los mismos, en un espacio que nos limita, que nos
cobija; permite la creación de un nuevo mundo compartido, donde un círculo
vicioso se presenta para mostrarnos que es sólo gracias a la acción dialógica
que la palabra cobra vida, cobra sentido.
Trabajo realizado en el año 2008 para Hermenéutica.

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